“la sobrecarga laboral y la falta de personal, sumada a la creciente exigencia de convenios y resoluciones derivados de medidas como este nuevo Fondo de Emergencia Transitorio Covid-19, hacen prever que dichos recursos no llegarán oportunamente a quienes lo demandan con urgencia”
Cuando el 15 de abril del año en curso supimos por fotech.cl que “los de la Cultura” se aparecieron ofreciendo financiamiento a los canales de televisión abierta, nos quedamos doblemente perplejos. Primero, porque en el rubro de las Culturas y las Artes, no son los canales de televisión los más afectados por la pandemia, sino la gran mayoría de artistas que inexorablemente han sido siniestrado por el hambre y la desprotección social. Y, en segundo lugar, no dejó de abismarnos el hecho que, habiendo dinero para ofrecerles a los canales de televisión, la autoridad ministerial no haya tenido la misma dadivosidad para con los aporreados gremios de las artes que, en reiteradas oportunidades y circunstancias, le ha exigido durante el tiempo de pandemia, una atención real a la dramática crisis humanitaria por la que atraviesan.
Es más, con el desatino que caracteriza a quienes no han desarrollado el sentido de la empatía, este año el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio implementó el FET Covid-19, un fondo concursable de emergencia destinado a mitigar la apremiante situación laboral por la que atraviesa el mundo de las artes, cual si las urgencias sociales derivadas de una calamidad pudiesen ser atendidas mediante concursos, sin caer en la notable falta de ética que implica forzar la concursabilidad para recibir una ayuda social.
Pero lo inadecuado de esta medida atinge otros ribetes no menos complejos. Desde el otrora Consejo Nacional de las Culturas y las Artes, la institución arrastra un creciente déficit de personal para la atención de los Fondos de Cultura y el seguimiento de los proyectos que por esta vía se financian, déficit originado en dos cuestiones básicas: de una parte, el aumento delirante de la burocracia para mover dos pesos, que en la práctica se transforma en una política tan extenuante como discriminatoria –puesto que, finalmente, solo ganan postulaciones de alta escolaridad—; de otra, el cúmulo en permanente aumento de las plazas cesantes sin llenar, ocasionadas por la deserción laboral interna en los fondos concursables.
Y es que la situación laboral al interior del MINCAP –y especialmente en los Fondos de Cultura—, de año en año se vuelve más y más insostenible, perfilando un escenario con creciente recargo de tareas y agotamiento extremo entre los equipos que van quedando en pie. Éstos, a su vez, desfallecen y se desploman asolados por las licencias médicas derivadas del estrés laboral galopante que impera entre funcionarios y funcionarias. Solo un par de datos para ilustrar: en una SEREMI hay dos funcionarios que llevan el proceso de 1.000 proyectos que implican un monto total a los $ 5.000.000.000 (el máximo aceptable de proyectos son 120 por funcionario); las mediciones de riesgo psicosocial realizadas al interior del MINCAP por la Superintendencia de Seguro Social muestran reiteradamente un ambiente laboral con altísimos índices de insalubridad mental.
Así, lo que debió ser un bono directo para los artistas afectados, se transformó en “proyectos” de subsistencia socioeconómica, decisión que no tuvo presente la urgente necesidad del mundo artístico, sino del cumplimiento a cabalidad de una mal diseñada burocracia interna. Lejos de entregar una solución oportuna a las y los artistas del país, la autoridad agudizó la sostenida crisis de personal al interior del MINCAP, acelerando el colapso. En síntesis, la sobrecarga laboral y la falta de personal, sumada a la creciente exigencia de convenios y resoluciones derivados de medidas como este nuevo Fondo de Emergencia Transitorio Covid-19, hacen prever que dichos recursos no llegarán oportunamente a quienes lo demandan con imperiosa premura, porque el proceso elegido por la autoridad desatendió el principio rector ante cualquier catástrofe: actuar con sentido de responsabilidad y urgencia.